SU EDUCACION

En la época hispánica, Salta era un centro cultural de gran importancia, Capital de la Intendencia de Salta del Tucumán, que desde su creación (en 1783) abarcaba los actuales territorios de Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, la porción occidental de Chaco y Formosa y el sur de Bolivia (actual Departamento de Tarija). Su ubicación era estratégica ya que se encontraba a mitad del camino que unía Lima y Potosí con Buenos Aires. (En la época virreinal Potosí fue una de las ciudades más importantes del mundo, por el volumen de mineral de plata que se extraía de sus minas y la cantidad de habitantes que tenía). Entre estas ciudades se desarrollaba un fluído intercambio de mercaderías y en territorio salteño se comercializaban, básicamente, mulas

Cada año miles de mulas eran engordadas y vendidas a buen precio en la famosa Feria de Sumalao desde donde emprendían largas y difíciles travesías hacia el Alto Perú (actual Bolivia) por zonas desérticas y de gran altura, sometidas al rigor climático que aún hoy desafía a los viajeros.

Su economía fue floreciente entre 1.770 y 1.810, año en que comenzó a declinar al iniciarse la lucha por la independencia.

Martín Güemes pertenecía a una familia aristocrática, disfrutaba de una holgada posición económica. Su infancia y adolescencia transcurrieron entre la ciudad y el campo, alternando con la alta sociedad, los nativos y criollos que se desempeñaban en las estancias. Conoció y compartió las costumbres del hombre de campo lo que años más tarde le permitió obtener su adhesión voluntaria y eficiente a la causa patriota.

Se educó en las instituciones que existían en Salta y al final de su infancia decidió el rumbo de su vida: sería militar, elección que lo llevó a la gloria.

Al cumplir catorce años fue incorporado como Cadete del Regimiento Fijo el que a fines de 1805 fue trasladado a Buenos Aires. Allí acrecentó su formación no sólo en lo militar sino también en lo intelectual, la que fue muy amplia y se aprecia en las cartas que el prócer dirigió a sus contemporáneos. Pagó sus estudios con el sueldo correspondiente a su grado, un importante aporte de sus padres y con lo ahorrado durante su desempeño como Escribiente en la Tesorería de Salta.